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Necesitamos un cambio profundo

«Si no hay financiamiento, será un discurso súper bonito», enfatiza Eduardo Charme.

Habla con vehemencia del Servicio Electoral, como si en estos tres meses como director nacional a Eduardo Charme lo hubiera tomado el «espíritu» del Servel.

Sin cegarse a las falencias que pueda tener el nonagenario organismo, clama porque escuchen sus pedidos de financiamiento para cumplir las metas de modernización. «Cuando uno plantea el presupuesto para el 2015, año no electoral, la respuesta del sistema es para qué quiere plata si no hay elecciones. ¡Como si el Servel no existiera y se reuniera un grupo de personas para atender una elección!», lamenta.

Por eso reconoce que está aprovechando la coyuntura que genera el debate sobre el financiamiento estatal a la política, para hacer entender que se necesitan recursos para todos los desafíos que se avecinan: voto de chilenos en el extranjero (en 2017); elecciones municipales con primarias y, por supuesto, el control de los gastos y del dinero que se daría a las colectividades para su mantenimiento anual.

Remarca la abnegación de los funcionarios (sólo el 14% son profesionales), y la falta de infraestructura tecnológica y física. De hecho el edificio institucional ni siquiera tiene una escalera para evacuar en caso de un siniestro. «Temo que me pueda ir preso, voy a poner mi cuello cuando aquí haya un problema», confiesa.

¿Qué impronta quiere darle al Servel?

Construir un servicio que el país necesita para los próximos 50 años: adaptable a todas las nuevas exigencias, no sólo sometido a las tensiones que son las elecciones, los peaks; también hay cambios normativos, tecnológicos y sociales permanentes. Además de requerimientos ocasionales porque esto se transforma en una fábrica al momento de las elecciones.

«No queremos más camionetas para salir a fiscalizar gastos en la calle. Lo que necesitamos es un cambio profundo, por eso vamos a diseñar aquello en los primeros cuatro meses del 2015 y si no hay financiamiento, será un discurso súper bonito pero sin posibilidad de hacerse carne», enfatiza. «Es ahora o nunca porque después nos pilla la máquina de la elección 2016 que viene con primarias de alcaldes. Cada vez con un chiche nuevo que hay que asumir y responsabilizarse».

En este sentido, señala que «lo que hemos planteado al Ejecutivo es que dentro de un plazo breve tener en detalle las definiciones del Servel que se requiere hacia el futuro. Al no ser 2015 año electoral es una oportunidad para trabajar a fondo en reestructuración y modernización».

Y el resto de los actores, como los partidos, ¿serán capaces de modernizarse? Hay quienes ni siquiera cumplen con presentar el balance y entregan sólo hojas con información.

La única manera de que la institucionalidad que vela por el gasto electoral sea robusta es que tenga un esquema sancionatorio efectivo.

Lo que quiere

En estos primeros 90 días de gestión se ha hecho un panorama completo de las cosas que hay que urge cambiar:

– Automatizar algunos trámites: permitir por vía «online» el cambio de domicilio electoral y consulta de afiliación a un partido político. Actualmente ambos requieren gestión presencial del ciudadano y, en el segundo caso, hasta de la firma manual del director del Servel.

– Definición mayor sobre las competencias del administrador electoral: «Los candidatos de recursos modestos nombran a un familiar, sin competencia en temas contables y el proceso de rendición de cuentas es un desastre. Estamos proponiendo una revisión de la figura y de sus competencias».

– Revisar el concepto de gasto electoral: «Es demasiado amplio y por lo mismo se presta para imprecisiones».

– Más transparencia en las campañas: Asegura que introducir mecanismos que permitan fiscalización en forma previa y durante las campañas, y no sólo revisar el resultado final, «permitiría un mayor control ciudadano en materia de gasto». Y la obligación de presentar un presupuesto inicial de la campaña «permitiría saber con qué márgenes se va a mover una determinada campaña».

– Ampliar derecho de «legitimidad activa»: Hoy sólo pueden denunciar una infracción en materia de gasto electoral los partidos políticos y los candidatos.

– Mayor precisión en el concepto de campaña y propaganda: «Es un área rara que dificulta la fiscalización del gasto» reconoce, porque la propaganda (donde se pide el voto) tiene un periodo más corto que los 90 días que dura la campaña.

Restitución del registro de proveedores

Más transparencia de gastos electorales de primarias. «Están regulados de manera súper feble, basta con que un candidato, para respaldar sus gastos presente una declaración jurada y ese gasto se imputará al límite de gasto total en el periodo electoral. Sin embargo si el candidato no ganó la primaria, hay una campaña que quedó respaldada sólo con una declaración jurada».

Perfeccionar la figura de aporte anónimo: Hoy tiene que ser inferior a 20 UF y en su conjunto no puede sobrepasar el 20% del gasto total autorizado para un candidato. Sin embargo, ese aporte, perfectamente lo puede hacer un solo aportante. «Como es anónimo y ciego por los dos lados, si alguien quiere aportar el 20% del gasto total en cientos de depósitos chiquititos, no tengo cómo fiscalizar».

 «Licitación fue en márgenes legales»

Le dolió cómo se informó sobre la investigación de Contraloría a un convenio por $10 mil millones del Servel con Telefónica para transmitir los resultados electorales de 2013. «No hay inexactitud fáctica, pero la forma en que se presentó nos duele porque afecta nuestra credibilidad», comenta. «Dígannos cualquier cosa, pero no que somos irregulares». Y aclara:

No fue un proceso express: «La ley de compras nos dice que tenemos entre 10 y 20 días, y usamos 13. La licitación se hizo en los márgenes totalmente legales».

Control de legalidad. «Las licitaciones públicas y las bases de contrato del Servel jamás han estado sometidas a la toma de razón previa de la Contraloría. Sólo el 4 de noviembre hay un dictamen del contralor que dice ‘sométanse las bases de licitación del Servel a control previo de la Contraloría’. Entonces el 2013 no nos saltamos nada; seguimos el procedimiento que había sido el de siempre».

Único oferente: «En 20 años el licitante fue el Ministerio del Interior. El Servel hizo una licitación pública que ganó Telefónica».

 

Fuente: La Segunda